La pereza

Como hoy es dominguito por la tarde que escribir mejor sobre la pereza.

Esa fuerza invisible y sobrehumana que hace que nos quedemos “diez minutitos” en la cama (que luego se hacen más y llegamos todos tarde).

La pereza es una cosa mala, mu’ mala porque después nos hace sentir culpables: que si no he hecho los ejercicios que tenía que hacer, que si no he limpiado, que si no he hecho tal o cual cosa…

Este pecado capital es capaz de sacar el lado más vago que ninguna otra cosa; además cuando hace frío y estamos o con la calefacción o con el brasero (por quién no lo sepa es un objeto que se ponía antiguamente con carbón debajo de una mesa tapada, ahora es eléctrico y cuando llegas de casa o se te han puesto los pies congelados, los metes en el brasero cinco minutos y como nuevo, ¡oye!)

Por culpa de la pereza, se hacen auténticas barbaridades: que si le dices al hermano/primo pequeño que se levante a por el mando a distancia, que como no te ha dado tiempo a estudiar/hacer los ejercicios te quedas hasta las tantas para hacerlo, llegas a tarde a clase/trabajo, y qué decir cuando llevas mucho tiempo hablando por el móvil y estás tumbado, pues nada, nada, te lo pones encima de la cara y ¡dejas descansar la mano!

Hay días que te da pereza todo, levaantaarte, vestirte, despegarse del ordenador, ir a hacer la compra, limpiar o ir a tirar la basura!!

¿Quién se levanta con ganas, alegría y entusiasmo y dice “oh, si, mmm que ganas”, voy a tirar la basura ahora que hace frío en la calle? NADIE. (Si por favor alguien conoce o es ese nadie que me avise, le querré hacer una entrevista)

Cuando te entra esa vagancia, no hay tu tía, es que no te quieres mover y punto. Sea por lo que sea. Pero claro, después está ahí, tu cerebro (si no está igual de perezoso que tú, claro) que te dice: “Venga, ya, a levantarse, que tienes que hacer esto, esto, esto, esto, esto y lo otro” y ya el sentimiento de pereza y de culpabilidad empiezan una batalla y hay persona (creo yo que la mayoría) a la que, el sentimiento de culpa, le puede, le pesa más que la pereza (que ya es decir) y se levantan y se mueven.

A otros les basta un café. ¡Qué suerte!

Y esas películas eh… qué me dices de esas películas de las 16 de la tarde en la tele… vamos, es que eso es la máxima expresión de la gravedad. Y si le sumas que estamos en invierno y encima está oscureciendo… es que ya te puedes ir desquedando con quien habías quedado porque no te mueve nadie del sofá.

Cambiar el rollo de papel higiénico… HORROR!!

Pero después están esas casas en las que están dispuestos estratégicamente para que, estando sentado, sólo tengas que mover el brazo, abrir el armarito que está debajo del lavabo y ahí está el otro rollo. ESAS, esas son las casas que molan de verdad, no que te tengas que ir hasta la otra punta o que llames a alguien para que te lo traiga.

Yo no tengo perro pero se de buena tinta que muuuchas veces da tanta pereza pasear al perro que piensan “ojalá pudiera pasearse solo el perro” o ” a ver cuándo inventan una aplicación para poder pasear al perro”.

Subir las escaleras del metro y que se formen colas enormes, pero ¿yo? ¿subir las escaleras? Antes me suben a cuestas. O ir al gimnasio… No hay cosa que de más pereza que ir al gimnasio. Total está ahí, como no se va a mover, como ya lo tengo pagado…

La verdad es que no hace falta que hagamos un estudio en ninguna universidad para saber que a los españoles en general nos da mucha flojera ir al gimnasio.

Voy a contar una pequeña anécdota personal: desde que soy pequeña si se me cae al suelo y si puedo cogerlo con los dedos de los pies y cogerlo con las manos, lo hago. Obviamente se exime de ello la comida. Pero si lo que se ha caído un boli, un calcetín o algo que se pueda coger con los dedos del pie hago “clac” y lo subo a mis manos (también es que soy algo elástica). Para apagar la luz de la habitación, coger un libro y lanzarlo ahí a ver si hay suerte, así de veces.

Pero, ¿no dicen que la pereza agudiza el ingenio? Fijo que muchísimos de los inventos que conocemos fueron creados a raíz de la pereza. El ejemplo más obvio que se me viene a la cabeza es el mando a distancia, aunque los de publicidad y marketing lo llaman “comodidad y práctico” (también valen como sinónimos)

He aquí la PEREZA en su máximas expresiones:

En el próximo post publicaré anécdotas encontradas por la red de gente perezosa.

Y tú, ¿que es lo máximo que has hecho, o no, por culpa de la pereza?

“La pereza es la madre de todos los vicios, y como madre, hay que respetarla”. Refrán español

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3 comentarios en “La pereza

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