La vida

Muchas veces la vida nos enfrenta a nuestros peores temores o nuestros mejores momentos. La vida… ¿qué es? Los grandes filósofos se lo han preguntado una  y otra vez. No me refiero a los de la antigua Grecia, sino nosotros mismos, nosotros somos unos filósofos de la vida y nos hemos preguntado una y otra vez, ¿para qué estamos aquí? ¿cuál es el sentido de la vida?

Hay quienes le preguntas qué es la vida y dependiendo de la respuesta puedes ver si es más o menos optimista o pesimista, realista o relativista, etc.

¿Alguna vez te has puesto filosófic@ y te has hecho todas las preguntas mencionadas al principio del post? Seguro que sí. Somos seres humanos. La vida es como una montaña rusa. No es lineal. Siempre hay picos. Siempre hay momentos de fortaleza, debilidad, de emoción o de profunda tristeza.

Es probable que nunca en tu vida se encuentre en una situación estable (y si es así por favor, haz lo posible para conservarlo) porque los momentos van y vienen. Siempre habrá alguien que te caiga mal o que tú le caigas mal a esa persona o tendrás un jefe que te da todo el tiempo la vara.

Un familiar tuyo está muy enfermo, no sabes si vas a conseguir trabajo o te van a despedir o estás en un momento muy dulce en tu carrera y te sientes realizado o va a nacer tu primer hijo. Muchas cosas te pasarán en esta vida pero lo que determina una cosa u otra es dependiendo del cristal del que lo mires.

Te puede ir genial o puedes hundirte. Sólo hay que ser optimistas. Sé que no es una tarea fácil pero siempre tendrás tu recompensa (a largo o corto plazo) y ser agradecidos.

Yo me considero una persona afortunada. He nacido en un país que, a pesar de que estamos todavía en crisis, si la economía ha mejorado, el consumidor de a pie no lo nota, la corrupción, las estafas, etc. todo eso está ahí, sí, pero si vamos a cualquier país, en todos lados hay cosas malas, por ejemplo en los países nórdicos, su educación está considerada la mejor del mundo, vale, pero tienen una de las mayores tasas de depresión del mundo y yo me pregunto ¿para qué sirve una buena educación si después no vas a disfrutar de tu vida? ¿para qué te vas a esforzar tanto en el colegio si después te frustras a la primera de cambio?

La vida te da lecciones y los seres humanos somos extraordinarios. Allá en el país que sea. Todos tenemos cosas buenas y cosas malas. No somos perfectos y yo creo que muy poca gente busca la perfección como persona. Anda que  no sienta bien después de una regañina un buen beso J

La vida nos pone en situaciones que tenemos que saber llevar, afrontar, etc. y si no podemos, pedir ayuda, por eso somos unos seres sociables, nos ayudamos los unos a los otros. Habrá unos que les cueste más que a otros y otros, que piden incluso demasiada y se aprovechan. Pero para eso tienes tu propio entendimiento, educación, inteligencia, personalidad, intuición o también personas que ven lo que tú no ves y te ayudan.

Lo repito porque es una frase que me encanta (además de que fue el eslogan de un anuncio de bebida isotónica): “El ser humano es extraordinario”.

Hemos hecho cosas malas a lo largo de nuestra existencia, sí, pero yo me quiero quedar con las cosas buenas que hemos hecho y haremos por el prójimo.

Hace mucho tiempo que voy coleccionando los típicos power points que antes se enviaban por correo rollo “cadena” (nunca creí en ellas, obviamente) pero que algunos no dejan de ser preciosos.

Este último son pequeñas historias que, al menos a mí, me han movido el corazón. ¡Espero que te guste!

lecciones_vida

 

 

“La vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar” Forrest Gump

 

 

Anuncios

El primer juego del escondite

Este cuento es muy bonito y me gustaría compartirlo por aquí. Espero que te guste tanto como a mí y poder relatarlo, que siempre es mejor oírlo que leerlo 🙂

“El primer cuento del escondite”

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres.

Cuando el aburrimiento había bostezado por tercera vez, la locura, como siempre loca, les propuso:

– ¿Jugamos al escondite?

La intriga levantó la ceja intrigada, y la curiosidad sin poder contenerse, preguntó:

– ¿Al escondite?, ¿y cómo es eso?

Es un juego -explicó la locura- en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón, mientras os escondeís y, cuando yo haya terminado de contar, el primero que encuentre, ocupará mi lugar para continuar el juego.

El entusiasmo bailó secundado por la euforia, la alegría dio tantos saltos, que terminó por convencer a la duda e incluso a la apatía, a la que nunca le interesaba nada.

Pero no todos quisieron participar. La verdad prefirió no esconderse.

¿Para qué? Si al final siempre la hallaban. La soberbia opinó que era un juego muy tonto; en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiera sido suya.

Uno, dos, tres,… comenzó a contar la locura.

La primera en esconderse fue la pereza que, como siempre, se dejó caer tras la primera piedra del camino.

La fe subió al cielo y la envidia decidió esconderse tras la sombra del triunfo que, con su propio esfuerzo, había logrado subir a la copa del árbol más alto.

La generosidad casi no alcanzaba a esconderse. Cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: que si un lago cristalino, ideal para la belleza; que si una rendija de un árbol, perfecto para la timidez; que si el vuelo de una mariposa, lo mejor para la voluptuosidad; que si una ráfaga de viento, magnífico para la libertad; así que terminó por ocultarse en un rayito de sol.

El egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio: ventilado, cómodo,…; pero, eso sí, solo, solo para él.

La mentira se escondió en el fondo de los océanos…: ¡mentira!, en realidad se escondió detrás del Arco Iris.

Y la pasión y el deseo en el centro de los volcanes.

El olvido, ¡ay!, se me olvidó donde se escondió, pero eso no es lo importante.

Cuando la locura contaba 999.999, el amor aún no había encontrado sitio para esconderse pues todo se encontraba ocupado; hasta que divisó un rosal y, enternecido, decidió esconderse entre sus flores.

¡Un millón!, contó la locura, y empezó a buscar.

La primera en aparecer fue la pereza, sólo a tres pasos de la piedra. Después escuchó a la fe, que, desde el cielo, aparecía como la voz de la conciencia. Y a la pasión y al deseo los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido, encontró a la envidia y, claro, pudo deducir dónde se encontraba el triunfo. Al egoísmo no tuvo que ni buscarlo, él solito salió disparado de su escondite, que había resultado ser un nido de avispas.

De tanto caminar sintió sed, y al acercarse al lago descubrió la belleza. Y con la duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca, sin decidir todavía en qué lado esconderse.

Así fue encontrado a todos: el talento, entre la hierba fresca; la angustia en una oscura cueva; la mentira tras el arco iris; y hasta al olvido, al que ya se le había olvidado que estaba jugando al escondite.

Pero sólo el amor, sólo el amor, no aparecía por ningún sitio. La locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, en la cima de las montañas,…

Y, cuando estaba a punto de darse por vencida, divisó un rosal y sus rosas y, tomando una horquilla, comenzó a mover las ramas cuando, de pronto, un doloroso grito se escuchó: las espinas habían herido los ojos del amor.

La locura no sabía qué hacer para disculparse: lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo a partir de entonces.

Desde que, por primera vez, se jugó al escondite en la tierra, el amor es ciego y la locura siempre, siempre, lo acompaña.

 

“La vida en sí es el más maravilloso cuento de hadas.” Hans Christian Andersen


Fuente: http://bit.ly/1sVetJq / http://bit.ly/1uBcXQX

La pereza (II parte)

Tal y como dije en el anterior post  voy a publicar diversas anécdotas que he ido encontrando por ahí. Hay algunas que, a mi parecer, son algo exageradas o quizá inventadas. No sé. Juzga por ti mism@.

He aquí algunas de las cosas más perezosas que he visto:

“Llamé al restaurante en el que estaba para que mandaran al camarero de vuelta a mi mesa.”

“Yo tengo un perro y un gato y odio dormir con  la puerta de  mi habitación abierta. A veces, mi perro quiere dormir en la habitación y otras veces quiere dormir fuera. Pero nunca se decide hasta que yo estoy cómodamente en mi cama. ¿Solución? Dejo un puntero láser en mi mesita de noche. Una vez el perro ha decidido donde quiere dormir, enciendo el puntero láser y apunto hacia la puerta, para que así mi gato la empuje con la pata y se cierre. Esto se ha convertido en rutina y ahora mi gato siempre espera al lado de la puerta a que yo la apunte con el puntero láser antes de dormirse.”

“Disparé 10 veces con mi pistola de dardos al interruptor de la luz para apagarla. Fallé todos los tiros y dormí con la luz encendida.”

“Descargué la película en vez de ir al piso de arriba a buscar el DVD de esa película.”

“Fui a clase y me encontré con que las escaleras mecánicas que llevan hasta el tercer piso estaban estropeadas. Volví a casa.”

“Esto no lo hice yo, pero un amigo me contó que un día estaba tumbado en su casam, se metiço el dedo en la nariz y se sacó un moco. Como no tenía donde dejarlo, se lo volvió a meter en la nariz.”

“Traté de avanzar hasta la parte buena de un vídeo de Youtube de 33 segundos.”

“El mando a distancia estaba a un metro de mi alcance. En vez de ir a cogerlo, me decidí a descargar la aplicación de mando a distancia.”

“Una vez vi durante 2 horas un documental de antigüedades porque mi gato se quedó dormido delante del sensor de la televisión y no podía cambiar de canal.”

“Solía tener una de esas luces que se enciende y apaga con una palmada. Yo odiaba tener que dar palmadas, así que grabé el sonido de una palmada e hice que el audio se reprodujera con sólo darle a una tecla de mi ordenador.”

“Una vez, estando en un restaurante, me manché la mejilla con salsa de barbacoa. En lugar de levantarme e ir a por una servilleta, usé un trozo de pan para limpiarme y luego me lo comí.”

“Até la correa de mi perra a mi coche teledirigido y la paseé por delante de mi casa de ese modo. Todo esto estañado yo cómodamente en el salón.”

“Siempre caliento la comida en el microondas durante 1:11 o 2:22 porque soy demasiado perezoso como para presionar el botón de 0 antes de darle al start.”

“Una noche en la que estaba borracho y el baño demasiado lejos, meé en la caja de arena de mi gato. Como a la mañana siguiente no quería limpiarlo, tiré toda la caja a la basura.”

“Mi compañera de habitación y yo adaptamos nuestra habitación para gente perezosa. De esta forma, una era capaz de alcanzar la mini nevera y el interruptor de la luz desde la cama. Y la otra, la ventana y el calefactor. Jamás volvimos a pelear.”

“Comer la comida desde el envase para evitar tener que lavar platos. Odio lavar platos.”

“Pasé media hora intentando descargar un libro que había dejado en otra habitación.”

“Limpié las sábanas. No las volví a peoner en la cama hasta 2 meses después.”

“Compré un pack de 1000 platos y cubiertos de usar y tirar.”

“Mis platos sucios se estaban apelotonando y empezaban a oler mal. Me daba pereza lavarlos, así que los rocié con ambientador.”

“Una vez me caí de la cama y me dio flojera levantarme. Dormí en el suelo.”

“Llamé a mi madre desde la habitación de al lado para que apagara la luz porque estaba dentro de la cama y no quería levantarme.”

“Siempre que después que lavo y se seca mi ropa, la amontono toda en una silla por flojera a doblarla y organizar, así cada vez que me voy a vestir tengo que revisar toda esa masa de ropa hasta volverla a lavar.”

“Dormí en el sofá más incómodo que te puedas imaginar sólo por no moverme e ir a la cama.”

“A mi hermano una vez le entró sed y, según él, como la cocina estaba muy lejos, cogió el bebedero del hámster, desenroscó la botella y bebió de ahí.”

“Estaba en medio de un examen y estaba tan cansada y los enunciados y lo que tenía que escribir era tan largo que me daba pereza escribir. Al final me armé de pocas fuerzas y lo acabé.”

pereza_gato

 

 

 

“La pereza no es más que el hábito de descansar antes de estar cansado.” Jules Renard, escritor y dramaturgo francés.


Fuente: Internet/ http://bit.ly/1uB7wla

La pereza

Como hoy es dominguito por la tarde que escribir mejor sobre la pereza.

Esa fuerza invisible y sobrehumana que hace que nos quedemos “diez minutitos” en la cama (que luego se hacen más y llegamos todos tarde).

La pereza es una cosa mala, mu’ mala porque después nos hace sentir culpables: que si no he hecho los ejercicios que tenía que hacer, que si no he limpiado, que si no he hecho tal o cual cosa…

Este pecado capital es capaz de sacar el lado más vago que ninguna otra cosa; además cuando hace frío y estamos o con la calefacción o con el brasero (por quién no lo sepa es un objeto que se ponía antiguamente con carbón debajo de una mesa tapada, ahora es eléctrico y cuando llegas de casa o se te han puesto los pies congelados, los metes en el brasero cinco minutos y como nuevo, ¡oye!)

Por culpa de la pereza, se hacen auténticas barbaridades: que si le dices al hermano/primo pequeño que se levante a por el mando a distancia, que como no te ha dado tiempo a estudiar/hacer los ejercicios te quedas hasta las tantas para hacerlo, llegas a tarde a clase/trabajo, y qué decir cuando llevas mucho tiempo hablando por el móvil y estás tumbado, pues nada, nada, te lo pones encima de la cara y ¡dejas descansar la mano!

Hay días que te da pereza todo, levaantaarte, vestirte, despegarse del ordenador, ir a hacer la compra, limpiar o ir a tirar la basura!!

¿Quién se levanta con ganas, alegría y entusiasmo y dice “oh, si, mmm que ganas”, voy a tirar la basura ahora que hace frío en la calle? NADIE. (Si por favor alguien conoce o es ese nadie que me avise, le querré hacer una entrevista)

Cuando te entra esa vagancia, no hay tu tía, es que no te quieres mover y punto. Sea por lo que sea. Pero claro, después está ahí, tu cerebro (si no está igual de perezoso que tú, claro) que te dice: “Venga, ya, a levantarse, que tienes que hacer esto, esto, esto, esto, esto y lo otro” y ya el sentimiento de pereza y de culpabilidad empiezan una batalla y hay persona (creo yo que la mayoría) a la que, el sentimiento de culpa, le puede, le pesa más que la pereza (que ya es decir) y se levantan y se mueven.

A otros les basta un café. ¡Qué suerte!

Y esas películas eh… qué me dices de esas películas de las 16 de la tarde en la tele… vamos, es que eso es la máxima expresión de la gravedad. Y si le sumas que estamos en invierno y encima está oscureciendo… es que ya te puedes ir desquedando con quien habías quedado porque no te mueve nadie del sofá.

Cambiar el rollo de papel higiénico… HORROR!!

Pero después están esas casas en las que están dispuestos estratégicamente para que, estando sentado, sólo tengas que mover el brazo, abrir el armarito que está debajo del lavabo y ahí está el otro rollo. ESAS, esas son las casas que molan de verdad, no que te tengas que ir hasta la otra punta o que llames a alguien para que te lo traiga.

Yo no tengo perro pero se de buena tinta que muuuchas veces da tanta pereza pasear al perro que piensan “ojalá pudiera pasearse solo el perro” o ” a ver cuándo inventan una aplicación para poder pasear al perro”.

Subir las escaleras del metro y que se formen colas enormes, pero ¿yo? ¿subir las escaleras? Antes me suben a cuestas. O ir al gimnasio… No hay cosa que de más pereza que ir al gimnasio. Total está ahí, como no se va a mover, como ya lo tengo pagado…

La verdad es que no hace falta que hagamos un estudio en ninguna universidad para saber que a los españoles en general nos da mucha flojera ir al gimnasio.

Voy a contar una pequeña anécdota personal: desde que soy pequeña si se me cae al suelo y si puedo cogerlo con los dedos de los pies y cogerlo con las manos, lo hago. Obviamente se exime de ello la comida. Pero si lo que se ha caído un boli, un calcetín o algo que se pueda coger con los dedos del pie hago “clac” y lo subo a mis manos (también es que soy algo elástica). Para apagar la luz de la habitación, coger un libro y lanzarlo ahí a ver si hay suerte, así de veces.

Pero, ¿no dicen que la pereza agudiza el ingenio? Fijo que muchísimos de los inventos que conocemos fueron creados a raíz de la pereza. El ejemplo más obvio que se me viene a la cabeza es el mando a distancia, aunque los de publicidad y marketing lo llaman “comodidad y práctico” (también valen como sinónimos)

He aquí la PEREZA en su máximas expresiones:

En el próximo post publicaré anécdotas encontradas por la red de gente perezosa.

Y tú, ¿que es lo máximo que has hecho, o no, por culpa de la pereza?

“La pereza es la madre de todos los vicios, y como madre, hay que respetarla”. Refrán español

La independencia de Catalonia

Como muy bien sabéis todavía está en boca de todos el tema de la tan querida y tan ansiada independencia de nuestros vecinos catalanes.

Ha llegado a mis manos un correo escrito por el señor Víctor Manuel Rodríguez Ruiz en el que explica de forma muy mundana y para todo hijo de vecina qué hacen los catalanes.

(Nota de la bloguera: lo transcribo tal y como me ha llegado a mis manos. Lo pongo para que tod@s nos podamos reír un rato y no es ni mucho menos mi intención de ofender, atacar ni criticar a nadie)

“He pensado yo, que voy a ejercer mi derecho a decidir. El lunes voy a hablar con la agencia de la comunidad de vecinos, para informarles de que pienso pintar la fachada de mi piso de verde.

 Ya me imagino su reacción, se negarán a negociar, me dirán que tiene que estar toda la fachada del mismo color, que para pintar el edificio lo tendrían que votar todos los vecinos de la comunidad…
Me voy a negar en rotundo, les voy a decir que el 15 de enero, digan lo que digan tanto la comunidad, como el ayuntamiento, yo mi fachada la pinto de verde, que ejerzo mi derecho a decidir y que además se va a hacer una votación, pero nada de votar todos los vecinos, ellos no viven en mi casa, por lo que se votará únicamente en mi casa.
 Ya lo tengo todo maqueado, no voy a poner un mínimo de participación, también podrán votar los menores de edad (tengo un niño de 2 años y una niña de 5 que dirán que si, porque les he dicho que el verde es más bonito, que mola más y que serán la envidia del barrio), mi mujer dice que ella pasa de votar, que no está para tonterías y que hay que hacer lo que decida la comunidad, será facha la tía ésta ¡FASCISTA!.
 Además, podrá votar mi hermano ya que trabaja aquí y puede subir a mi casa cuando quiera, le he prometido un aumento de sueldo (que no pienso cumplir) y votará que si.
También podrán votar unos colegas míos que vienen a mi casa de vez en cuando, a los que les he prometido cervezas de marca y jamón ibérico si apoyan mi decisión, luego les pondré cerveza del DIA y patatas fritas como siempre, en el mejor de los casos.
A la comunidad les diré que o me dejan hacerlo o dejaré de pagar la comunidad.
Por supuesto, los votos los contaré yo mismo, con lo que entre mi voto, el de mis dos niños, mi hermano y mis 5 amigos suman 150 votos a favor y una abstención de la facha de mi mujer, que precisamente es la única nacida aquí.”
Espero que al menos una sonrisilla se te haya dibujado en la cara.
“La independencia, igual que el honor, es una isla rocosa sin playas.”   Napoleón Bonaparte

Mi primer post


¡Buenos días a todo el mundo! ¿o ya buenas tardes?

Este es mi primer post y espero que el primero de muchos más. También espero que, después de X tiempo, vuelva hacia este primero y me entre nostalgia de cómo escribía o cuánto tiempo ha pasado desde entonces.

Se que este blog va a ser uno de otros muchos pero este tiene algo especial, que es el mío.

No me voy a especializar en nada en concreto, tal y como lo digo en la presentación inicial, esta plataforma va a ser como un desahogo para mí.

No voy a perseguir ni el dinero ni la fama ni premio bitácoras, simplemente, en vez de escribir un diario en papel (empecé en sexto de primaria y creo que dejé de hacerlo en 1º de bachillerato, así que calcula los años) pues lo escribo por aquí.

Obviamente no va a ser EXACTAMENTE LO MISMO pero algo parecido.

Pues cosas muy variopintas que irán desde lo más cómico hasta lo más serio, trucos, consejos, noticias, críticas, crónicas, cosa de marketing digital, community manager, recetas de cocina, anécdotas que nos haya pasado a tod@s cuando éramos pequeñ@s, cosas de casa, videojuegos, cosas frikis, no sé, muchísimas cosas. Ya te digo, sin centrarme en nada particular, simplemente por el hecho de escribir y que también, los que os apetezca y estés al otro lado de la pantalla, disfrutes tanto (o no) leer como lo hago yo escribiendo.

Pues lo dicho, me embarco en esta pequeña pero personal aventura y me comprometo a engrasar a menudo el buque para que no se oxide.

“La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos”  Henry Van Dyke